Zoriontsuak izatea aukeratu genuen (Escogimos ser
felices) es un libro de relatos breves de Mikel Ayllon que versan acerca de
cómo la incomunicación humana y la incapacidad para entenderse nos lleva a
decisiones equivocadas. Ayllon, joven escritor vasco con varios premios a sus
espaldas, no parte de personajes desesperados, hundidos o sin solución
aparente, sino, al contrario, activos y hasta ilusionados, que quieren cambiar
su situación, que en general les produce hastío o desafección, y atreverse con
una esperanza de cambio, apostando en general con cierto riesgo que no suelen
calibrar bien; o, mejor dicho, el autor gusta de mostrar más lo potenciales
peligros hechos realidad que los beneficios esperados, esto es, la potencial y
anhelada felicidad. Los relatos no tienen relación entre sí, pero los títulos
sí lo hacen, con el último cerrando el título del primero y asentando ‘escogimos
ser felices y no normales’ para una última línea de emoción
queer y una
lectura más profunda sobre lo asentado y burgués de las elecciones vitales.

Ayllon tiene un aliento formalista: los relatos están
invariablemente protagonizados por jóvenes, hay una presencia continuada que no
parece baladí de perros en la vida de varios de ellos -la mayor parábola en
esto es el relato ambientado en una familia que regenta un refugio-, y está
especialmente conseguido, siendo arriesgado, el uso de historias paralelas
tanto entre relatos como en varios de ellos. Pero sin embargo es evasivo en el
planteamiento de los conflictos de cada relato, en los que el esclarecimiento
de la realidad se demora poco a poco entre diálogos austeros cuando no secos, y
situaciones que acentúan la imposición de la soledad. Apenas hay salida a la
falta de entendimiento y conocimiento vital que muestran los personajes en sus
relaciones o en su devenir vital, pero, a pesar de ser un conjunto un tanto taciturno,
parece que el autor al menos se fascina algo ante un ser humano que persevera tanto,
tal vez al modo de un Sísifo, en intenciones y en errores.


Mikel Ayllon, fotografía de Izaskun Angulo