Imagino que revisitar Dorian Gray una vez terminados sus derechos era demasiada tentación. Yo la tendría, probablemente con otros clásicos a los que una visión gay daría una lectura al menos distinta, no necesariamente más crítica o hábil que el original. Pero no con Dorian, que ya tiene el subtexto, la lectura, y el autor/mártir,…