En apenas un par de semanas tuve dos apelaciones a Eduardo Blanco-Amor. Primero fue la lectura de Letricidio español, donde Fernando Larraz le reivindica como un autor brillante e interesantísimo. Después fue la proyección de A esmorga, de Ignacio Vilar, dentro del festival Zinegoak de Bilbao, basado en la novela del autor, que en la…