Albert Camus tiene una de las frases iniciales más potentes que nunca ha empezado libro alguno. Olvídense de García Márquez*, Austen**, Fitzgerald*** o hasta Cervantes****, que Camus por esta vez no hacía ficción. Sucede en El mito de Sísifo y su contundencia abofetea nuestra seguridad intelectual: no hay sino un problema filosófico realmente serio: el…