Yo fui un adolescente existencialista. Esta confesión hoy es simpática y tal vez algo ñoña, pero parte del sentir adolescente encaja bien con la filosofía del existencialismo: la angustia de vivir, el llamado angst, la primera libertad de cierta pureza, el sentirse arrojado al mundo sin haberlo pedido… Pasados los años estoy convencido de que…