Toda la fama que precede a este pequeño tratado filosófico escrito hace 1.500 años y publicado con el primor adecuado (esa portada maravillosa con la pintura del maestro de Coëtivy) por Acantilado es más que merecida. Creo que son dos las causas principales para ello. En primer lugar, la peculiar angustia para la práctica de…