Me queda seguramente muy poco que aportar a lo que ya se ha dicho en foros que leen antes (mucho antes) que yo sobre Persépolis, una de las cumbres del cómic autobiográfico.
He llegado tan tarde a Persépolis que no sólo vi su adaptación cinematográfica antes, sino que encima leí una edición en tamaño bolsillo y en inglés, comprada en un aeropuerto de la aldea global. En su día consideré la película un trabajo muy bueno, que aparentemente recogía bien la estética gráfica (blanco y negro, contrastes cara/ropa, habilidad en el dibujo de masas) y la dramática del cómic (incluida la estructura episódica), aunque no puede esperarse otra cosa dado que la autora del cómic, Marjane Satrapi, es codirectora del film. Era sorprendente su sentido del humor al describir situaciones dramáticas sin por ello caer en la astracanada o la exageración. De todos modos, los lectores anteriores del cómic no parecen poder evitar que sus expectativas no se cumplan bien, y sin embargo son aquellos críticos que no han leído el libro los que disfrutan más la película; fíjense si ha pasado tiempo: Boyero aún escribía en El Mundo)
Leído el cómic lo entiendo, y veo claros los parabienes que hacen de él un libro magnífico, y eso siempre acaba suponiendo frustración en quien lo conoce al afrontar su adaptación. Persépolis, la historia de una niña iraní nacida bajo el régimen del Sha en una familia progresista de la oposición, que se ve obligada después a vivir la revolución islamista, la dictadura de los ayatollahs, la guerra con Irak, el exilio a Europa y el retorno a su país, no es sólo una crónica personal de crecimiento y descubrimiento llevada con lucidez y ternura, ni se queda simplemente en una denuncia sociopolítica de una cadena de sistemas políticos lamentables, sino que es sobre todo una ‘aventura’ excelentemente narrada, con personajes estupendamente definidos y diseñados, secundarios dosificados excelentemente alrededor de la niña y adolescente protagonista, y con soluciones narrativas que muestran con perfecta ejecución de sus dosis de rabia, realismo y (sin embargo) contención, cómo son los efectos de una guerra sobre la población civil, o cómo es la vida de un inmigrante en Europa.
La familia de Persépolis atiende a la revolución en casa, vía El Norte de Castilla
Punk is not ded, vía Juan Pablo Andrade
Marjane Satrapi, vía thinkspire