Breakdowns es un cómic que Art Spiegelman publicó en 1978, y que reeditó en 2008, añadiendo un subtítulo joyceano (Portrait of the Artist as a Young %@?*!) y material gráfico al principio, con un epílogo explicativo final, en un formato enorme y poco manejable que recuerda al de Sin la sombra de las torres. Spiegelman es una figura clave en la historia de la novela gráfica gracias a Maus, obra maestra seminal del género cuya experimentación formal parece ya en Breakdowns. No así su poder narrativo.

Portada de Breakdowns en 1978

Breakdowns recoge una serie de historias breves de diversos protagonistas, todo él de estética underground, lleno dramáticamente de obvias frustraciones tanto personales como profesionales del autor, que con en general muy reveladoras de su momento vital en aquel periodo, entre la búsqueda personal, el aprendizaje, y el escaso cumplimiento de expectativas de un autor aparentemente compulsivo y excesivo. Cínico, cuando no definitivamente negro y cruel, sus dibujos exploran y retuercen el medio formalmente de manera peculiar, usando la repetición, la caricatura y mofa artísticas, el color, o la provocación sexual como formas de expresión hoy un tanto superadas, pero más que aplicables hace 40 años en el cómix.

Es fácil, o incluso tópico, recurrir a la explicación de que lo narrado en Maus (la supervivencia del padre de Spiegelman en Auschwitz) es el origen de la psicología alterada del autor de Breakdowns, aunque concurran también factores sociales contemporáneos a la propia época de Spiegelman. Breakdowns a mí no me ha gustado, aunque veo una crudeza honesta propia de un autor reprimido y ególatra, como si se tratara de las primeras historias de un adolescente existencialista que tal vez hubiera sido mejor no publicar, y me fascina que con estos mimbres (que mi criterio necesita pensar que son necesariamente incompletos) haya construido algo como Maus, que empezó a publicar en un periodo  breve de tiempo tras Breakdowns. Maus es sin duda también una obra negra, y en Breakdowns se avanza una historia con su particular uso del antropomorfismo.

Art Spiegelman

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