Los Hermanos Coen es un libro francamente bonito. La edición de Cúpula tiene tapa dura, la foto de la bola de bolos roja en medio de la nieve (que es referencia múltiple) como portada, y una caja de protección de lo más elegante. El producto es apetecible como regalo (gracias, @palmeiroricardo), y un vistazo en diagonal permite ver fotografías de alta calidad, maquetación cuidada, y una secuencia cronológica esperable de la filmografía de los dos hermanos. Ante un producto así yo suelo tener algo de escepticismo porque la imagen del mismo pueda ser más importante que el contenido, y que estemos ante una operación estética más que ante un análisis interesante de la obra coeniana, dado que por otro lado no soy un mitómano. El libro es grande pero no enorme, y sin duda aspira a que los seguidores de los Coen pudiéramos al menos recordar parte de la experiencia visual de su cine, lo cual está muy bien para alguien que como yo ha visto TODAS sus películas en las salas. No obstante, el tamaño no es lo que importa, ya hablé de esto al comentar sobre El Bosco.

En el rodaje de Arizona Baby

El resultado deja un poco a medias: el libro recoge en efecto la suficiente biografía como para rastrear el inicio de sus intereses y analiza las características de su estilo, aunque sobre todo pretende definir los puntos principales de su formalismo y apunta con cierta reiteración a su intelectualidad rural, sin un desarrollo más profundo de esto, como motor de su sentido del humor. El libro repasa la filmografía completa de los Coen hasta ahora, con más páginas para sus películas más famosas o de más culto. Así que he podido disfrutar con el recuerdo de joyas como El Gran Lebowsky, Quemar después de leer, The Hudsucker Proxy, Arizona Baby, o Inside Llewyn Davis. Y recordar por qué Miller’s Crossing, Fargo, u Oh, Brother nunca me convencieron. El análisis de cada película tiene puntos de interés, pero suele resultar algo superficial en cuanto al análisis cinematográfico. También creo que al libro le falta contexto en el análisis: por peculiares en el panorama cinematográfico que sean los Coen, el libro los particulariza como figuras alejadas de la realidad artística y su universo es retratado como un mundo exclusivo y cerrado, casi inconexo con su tiempo y sociedad. Me parece un error conceptual que parte probablemente del apego excesivo a las figuras biografiadas.

Hay un problema añadido además terrible para cualquier edición, pero que en este caso es imperdonable por tratarse de casi un beau livre. Se trata de una edición con errores de corrección importantes. Que a veces escribe los Coen y a veces los Coens. Que comete errores de correspondencia en el número dentro de una frase. Que incluso se permite dejar un párrafo en inglés (en la página 72). Una pena.

Ian Nathan, según su cuenta de Twitter

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