En realidad, había decidido no escribir sobre este enésimo viaje a China. Ha habido varios desde el último y no todos merecieron crónica. Pero cambié de opinión al ver esto: la espalda de L. (protagonista también de anteriores cuitas chinas) penetrada por 14 (¡CATORCE!) alfileres chinos, calentada por una lámpara y por dos cilindros hechos de hierbas y paño, que arden lenta y continuadamente como cigarros puros, y que una enfermera sostiene a 5 centímetros de su espalda. L. –soy su traductor al inglés, para que Cheng traduzca del inglés al chino- dice que el calor se expande por su espalda y además penetra en su piel. El doctor le ha tomado el pulso y reconocido la espalda. Le dice que tiene que beber menos y que tiene problemas de garganta. L. (que es de Bilbao) afirma correr 12 kilómetros al día y hacer 90 minutos de gimnasia, excepto domingos. Pero el doctor recomienda dos sesiones de acupuntura y masaje, hoy y mañana; obviamente, coincide con lo que Chen nos ha dicho que ha contratado desde un principio.

No era exactamente así, pero háganse una idea.

¿Cheng y Chen? Sí, ya sé, les suena a chiste, pero es como es, hagan ustedes el favor de ser universalistas y tolerantes. Cheng es el agente en Hong Kong, también aparición estelar en anteriores viajes por China. En estos viajes sufre con las traducciones del inglés al chino y viceversa, pero suele sobrevivir airoso y le queda tiempo para el humor (y los negocios). Chen es el gran señor de la empresa socia en China. Todo un carácter. Bueno, casi una fuerza de la naturaleza… ¿Y dónde estamos todos? Estamos en Ganzhou, una ciudad unos 500 km al norte de Shenzhen, desde la que se puede llegar en las emocionantes autopistas chinas. El día ha sido largo, hemos llegado de Europa, atravesado las fronteras entre Hong Kong y Shenzhen, y nos han traído en unas 6 horas de recorrido hasta esta ciudad. No hemos visto aún el hotel, pero hemos cenado y ahora estamos en la… ¿consulta? de este… ¿médico?

Tampoco es que el médico se pareciera a éste… Pero háganse una idea.

Porque podría perfectamente ser el piso del médico y no una consulta oficial. No lo aclaro, pero esto no es un hospital o una clínica, y hemos llegado después de atravesar un patio bien oscuro y subir cinco pisos por unas escaleras con regueros de agua por las paredes, humedad sin fin, y en completa oscuridad. Algo que ustedes nunca harían en una película si suena la música inquietante habitual; ¿verdad?. Hay un salón triste, iluminado por un escaso tubo fluorescente. Las sillas son de plástico, nada adorna las paredes desconchadas que necesitan una manita de pintura, nos sirven un té (el sabor es extraño y no paso de un dedal), hay una televisión apagada y un ventilador. Hace mucho calor. La sala de masajes consta de tres camillas, y no da impresión de demasiado higiénico, aunque tampoco es dramático. El médico afirma que estas técnicas que utilizan son las más avanzadas. Pero, por su lado, la camilla de escay verde le contradice: las zonas en que la guata está rajada y separada gritan la necesidad de, al menos, algo de mantenimiento que no encaja demasiado bien con la supertecnología prometida.

Durante la hora y cuarto de masajes y acupuntura necesito entrar en el cuarto de masajes para traducir las preguntas que hacen al paciente. El humo de los cigarros sanadores llena de aromas la sala. Hay un efecto narcótico. Al salir, en el salón, aunque rodeado de cinco chinos que no dejan de hablar, me quedo dormido un rato. Al cabo me despierto, y, tras un sueño revelador, empiezo a tomar estas notas…

Viaje realizado en julio de 2010 (etapa i de iv)
Distancia Burdeos-Ganzhou:  9812 km.

6 comentarios en “El porqué de escribir de un viaje”

  1. No, claro. Normalmente cojo las ideas, con una redacción mínima, o si se me ocurre alguna idea mejor tb la desarrollo en ese momento, pero en este caso fueron cosas puntuales y el desarrollo es posterior. Por? Te surge alguna duda o así??

  2. Eh, ¿y nos vas a dejar sin saber cosas como el resultado o el por qué de esa sesión en ese lugar tan poco atractivo?

    Porque digo yo que tendrá que ser un doctor muy reconocido por algo para atravesar ese patio oscuro y subir lesos cinco pisos.

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