Queridas Madames,

Sé que las he tenido abandonadas durante meses, pero los sudores y espasmos que el final del tercer volumen de la recherche me duraron todo el verano. En estos meses sólo he podido alimentarme de agua con gas y unas pocas magdalenas (bueno, un poco de anís que me traían las religiosas del convento de la plaza, pero es que es tan difícil resistirse al anís…). Pero no por ello he podido evitar el peso de Marcel, no. Terminada mi recuperación y próximo el inicio de la lectura de Sodoma y Gomorra (mi tío el rarito siempre tenía un ejemplar de este libro a mano), me he tropezado con Marcel en varios lugares, con referencias más o menos gratuitas, para que veamos que hay personas que escriben libros o hacen películas y que han leído a Marcel. Aparece, así gratuitamente, en La elegancia del erizo, de Muriel Barbery, o en los ensayos Los bárbaros. Ensayos sobre la mutación, de Alessandro Baricco y Esculpir en el tiempo, de Andrei Tarkovsky. Yo grito a los autores del mundo: ¡dejen de usar a Marcel para parecer más cultos! ¡Aprendan de este blog y lean a Marcel para ser más mamarrachas!

Una actitud mucho más feliz, qué duda cabe.

Suya,
Madame de Borge

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