Queridas Madames, 
Decepcionado por una sociedad mundana y vacía, fascinado sólo por la imagen de mujeres aparentemente inalcanzables, pero adulado por una inteligencia que se observa directamente en su hablar, Marcel describe la sociedad y la política a través del arte. El mundo de Guermantes contiene un apabullante episodio en que Robert de Saint-Loup interpreta la guerra y sus batallas a la luz de consideraciones artísticas, donde un general que mueve bien sus regimientos no difiere demasiado de un pintor maestro de paletas y pinceles. En la política no sucede algo muy diferente, con sus reglas que necesitan del lenguaje y las suyas. Este tercer volumen es hasta ahora el de mayor contenido político de todos (algo que confieso que no esperaba, dado que la política supone fijar una acción en el tiempo y en mi prejuicio imaginario siempre tuve la recherche como ejemplo de lo intemporal).
Por ello no es extraño que al llegar a lo social, familiar, y mundano, la capacidad de interpretación artística de Marcel se desate. Las referencias artísticas pueden interpretarlo todo, y dan la sensación adecuada de hechos imaginados que convienen a la memoria y su primo el olvido. Swann ya tenía episodios así, y el Marcel personaje, que con frecuencia parece repetir sus cuitas, gusta de decir cosas muy bellas, y mangíficamente traídas y diseñadas. Les pongo tres ejemplos fabulosos:
La comparación de la aristocracia de la duquesa de Guermantes con las grandes obras maestras, solemnes y eternas, que, si están en la calle, abundan sobre todo en Italia: […] admirándome de que, en efecto, en la populosa calle, a menudo húmeda de lluvia, y que se ponía preciosa, como lo es a veces la calle en las viejas ciudades de Italia, la duquesa de Guermantes mezclase a la vida pública momentos de su vida secreta, mostrándose así a cada uno, misteriosa, codeada por todos, con la espléndida gratitud de las grandes obras maestras.
La definición del impresionismo, implícita en un instante de amor, con la jocosa referencia a Pigalle y las actividades de Raquel: Las perlas admirables de Raquel hicieron saber de nuevo a Roberto que era una mujer de gran mérito; la acarició, la hizo volver a entrar en su corazón, donde la contempló, entrañada, como había hecho siempre hasta aquí –salvo en lo que duró el breve instante en que la había visto en una plaza Pigalle de pintor impresionista-, y el tren arrancó.
La definitiva visión del tema artístico en múltiples sentidos: no sólo arremete con la crítica artística sino que la compara con… bueno, véanlo ustedes, y recuerden que a Marcel le rechazaron los primeros volúmenes de la recherche: Pero había otra causa que, conociendo yo como conocía en esa época más libros que gente, y mejor la literatura que el mundo- me expliqué pensando que la duquesa, como vivía esa vida mundana cuya ociosidad y esterilidad son respecto de una actividad social auténtica lo que es en arte la crítica respecto de la creación, extendía a las personas que la rodeaban la inestabilidad de puntos de vista, la sed malsana del razonador que, por refrigerar su espíritu excesivamente seco, va a buscar cualquier paradoja que conserve todavía cierta frescura.
En verdad les digo, queridas Madames, que este libro es una joya pura.
Suya,
Madame de Borge

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *