Querida Madame Proust,

Sin tiempo para decirle más, debe saber que de la primera página de ‘Por el camino de Swann’ ya extraigo enseñanzas. ¡Qué digo la primera página! ¡¡Su primera frase!! ¿Sabe? Durante un tiempo yo albergué sueños de bohemia, de vida disparatada, variable como juncos al viento, y dichosa de recibir todos los vientos. Pero después descubrí que para eso hacía falta acostarse tarde. Beber. Socializar con personas indescriptibles. Después desecharlas, tras consumo insano. Hoy ya sé que semejantes actividades no sólo me desvelan, también me debilitan. Y no es mi cuerpo un laboratorio que pueda usar esos ingredientes en sus fórmulas. Así que sí, ayer me acosté temprano, y temprano me he levantado hoy, pensando en Combray…

Le envío saludos de Madame Chrysanthème desde Japón, interesada en su salud, y deseosa de oír sus palabras.

Reciba mis consideraciones más distinguidas,

Madame de Borge

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